viernes, 20 de febrero de 2009

Dicen que la luz llega a nuestros ojos medio segundo antes de que nuestra mente sea capaz de percebirla. Que, si realmente es así, vivimos en el pasado.

Siempre lo pensé, que vivía en el pasado, que nunca me había movido de ahí. Ahora lo sé con más seguridad. Justo medio segundo antes de que nada pase.

Siempre lo pensé, que tengo morriña de futuro, que echo de menos cosas que nunca sucedieron. Y que aún así sigo viviendo en el pasado. Unas veces remoto, otras próximo, me temo que siempre imperfecto.

Dicen que si camino por un tiempo, con paso firme, vislumbraré a lo lejos una figura. ¿ Sabes cuando paseas por callejones secretos de tu mente, y de repente, al doblar una esquina, dos, quizás, encuentras una imagen que cuando logras enfocar te hiela por dentro?
Pues esa figura se hará más nítida a medida que te vayas acercando a ella, clara hasta reconocer la marca en el labio, las tres pecas oblicuas en la nariz. Esperando de frente, impasible, con la mirada perdida. De cara al pasado.

Lástima irme medio segundo antes de que pudiese verme.

1 comentario:

170651978 dijo...

Observo que usted escribe cada mucho tiempo. Es posible que no encuentre mucho que expresar, no obstante me permito decirle que el ejercicio de la expresión, es, como todo ejercicio, una actividad que requiere cierta disciplina y dosis de trabajo (Vamos, que aunque no se te ocurra nada, es bueno ponerte a ver que sale) total, si no le gusta no tiene más que borrarlo, o mejor aún, guardarlo para otra ocasión.

Saludos cordiales.